Mensaje del 31 de mayo del 2019.

Foto inicio

smile
.
Mostrando entradas con la etiqueta Mensaje de la Madre de Jesús dado a María Rocío. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mensaje de la Madre de Jesús dado a María Rocío. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de mayo de 2019

ABRID DE PAR EN PAR LAS PUERTAS DE VUESTROS CORAZONES, COMO EN BELÉN





Mensaje de la Madre de Jesús dado a María Rocío.
31/05/19 (Asunción-Paraguay)



           
            Hijitos de mi inmaculado corazón, os llamo a que dispongáis vuestros corazones a la oración; la oración abre vuestros corazones a la gracia de Dios.

            Mis niños, sean obedientes, no se cansen de pedir sabiduría al cielo para actuar dentro de la voluntad divina. Ser obediente a lo que el cielo os pide debe ser el motor que impulse vuestras vidas. Desviarse con el pecado del camino de santidad al cual estáis llamados desde el eterno presente, sólo acarrea desdichas que serán medidas en tiempos de eternidad sobre vuestras espaldas. El alma que no se mantiene en oración diaria, es un alma que fácilmente es presa del pecado que os encadena. Ahora que estáis dotados de un cuerpo físico y vuestros ojos de la carne son ciegos al mundo espiritual, es cuando tenéis la posibilidad de trazar vuestro destino eterno hacia la santidad y es sólo con vuestra obediencia a lo que Dios Padre os pide en sus preceptos, que podéis hacer de vuestros cuerpos templos dignos del Santo Espíritu de Dios, para que desde vuestro interior, su luz trace los pasos que deben seguir vuestros corazones en medio de la agonías, trampas y engaños con los que el mundo os quiere someter a las cadenas de la esclavitud del pecado y de la condenación del alma.

            Debéis dotar vuestras almas de la autoridad espiritual que os brinda el sacramento de la reconciliación, para que, con la gracia de Dios, aun siendo ciegos al mundo espiritual, cargando con un cuerpo físico en la vida terrena, podáis esquivar con obediencia y fe los dardos incendiarios con los cuales mi adversario busca heriros de muerte eterna.


            ¡¡¡Despertad hijitos!!!... No perdáis más tiempo en tomar una firme decisión de optar por un cambio de vida radical y ceñir los cinturones de vuestras almas a la gracia de Dios. El tiempo apremia mis niños; que vuestra carne no someta vuestra alma a la esclavitud del pecado; más bien que las oraciones impulsen vuestros corazones a manteros en la gracia de Dios, que sea el Espíritu de Dios el que gobierne vuestro cuerpo físico para evadir las trampas del mundo, y así vuestras almas se coronen de dicha eterna al llegar al cielo por vuestra obediencia.

        
    El Espíritu Santo está en los corazones que oran. Cuando un alma pide gracias, pero su voluntad humana no ha renunciado al pecado, la gracia que recibe desde lo alto no será eficaz porque no habéis aprendido a renunciar. Un hijo de Dios es aquel que somete su voluntad humana a la voluntad divina, abran vuestros corazones para que sea Jesús quien lo ocupe totalmente. No den cabida al pecado, a la impaciencia, a la tibieza, a la desesperanza; más bien; teniendo a Jesús en el trono de vuestros corazones, debéis cambiar de actitud, de sentimientos. Apartaos de todo lo que os quita la dignidad de ser hijo de Dios.

            Os invito a que preparéis vuestros corazones y seáis establos vivientes para Jesús, haciendo de ellos un verdadero un nido de amor, para que podáis vivir de Cristo y ser nueva criatura en él.




Os ama, os bendice; Mamá María.





miércoles, 29 de mayo de 2019

HACED DE VUESTROS HOGARES FORTINES ESPIRITUALES



29 de mayo del año 2019.

HACED DE VUESTROS HOGARES FORTINES ESPIRITUALES, DONDE LA ORACIÓN MANTENGA ENCENDIDA EN VOSOTROS LA LLAMA DE LA FE, LA ESPERANZA Y EL AMOR.

Mensaje de la Madre de Jesús dado a María Rocío.
29/05/19 (Asunción-Paraguay)




            Hijitos de mi inmaculado corazón la humanidad está sumergida en un estado de inconciencia espiritual; en donde el temor santo a Dios, que debe ser el emblema con el cual os movéis en el mundo, está siendo arrasado por el desenfreno que el hombre se permite, haciendo del pecado una costumbre de vida.

            Pequeños míos, espíritus de impureza y violencia están llegando a tocar el corazón de los niños, que desde muy temprana edad se encuentran en pecado mortal. Recordad Padres de familia la responsabilidad espiritual que tenéis sobre vuestros retoños; los hogares se han vuelto dormitorios temporales donde papá y mamá dejan a cargo de la tecnología la educación de sus hijos, aquellos que carentes de afecto, tiempo y valores morales, vuelcan sus vacíos, ansiedades y emociones internas en aquello que pervierte y violenta su inocencia desde temprana edad.


            Madres de familia que se olvidan que al recibir el regalo del don de la vida en cada hijo que Dios Padre coloco en vuestros vientres; debiendo ser formadoras de humanidad, abandonan a sus hijos por un largo periodo de tiempo diario, buscando mejorar las condiciones económicas, queriendo paliar con bienes materiales la responsabilidad espiritual que tenéis sobre vuestros pequeños, que llegan a la adolescencia y juventud con depresiones que los llevan a las drogas, a la pornografía, al robo, a cualquier tipo de perversión, incluso al suicidio, por la ausencia de una formación doméstica en la fe, aquella que debe ser la extensión del santo sacrificio diario en vuestros hogares.

            Jóvenes que desde pequeños no aprendieron la importancia de los sacramentos en la vida familiar cristiana se convierten en adultos disminuidos en gracias espirituales para hacerle frente a las ocasiones de pecado que el mal les propone para mantener cautivas sus almas, pues al no tener conocimiento de la misericordia y amor de Dios, adquieren como hábito vivir en pecado.

            Hijitos, vosotros no tenéis idea de las huellas profundas de amor que dejáis en el corazón de vuestros hijos; cuando ven a un padre o madre de familia doblar rodilla pidiendo a Dios que lo sostenga y acompañe en alguna dificultad que se presenta; eso pequeños míos queda gravado en el corazón de vuestros hijos como un sello de amor indeleble que se traducirá en gracias del cielo, para que cuando lleguen a la adultez sepan acudir con humildad a la presencia de Dios, elevando plegarias de un corazón que fue educado en la fe desde el seno familiar.

            Inculcad a vuestros hijos los valores espirituales de la sana doctrina cristiana El amor a Dios, el amor al prójimo, la esperanza, la caridad, la paciencia, la prudencia, la humildad. Toda virtud que sembréis en ellos, serán herramientas de amor con las que ellos han de luchar en medio de las adversidades del mundo, distinguiéndose como hijos de Dios.

            Mi adversario tiene como objetivo principal atacar y disolver las familias unidas en el sacramento matrimonial. Espíritus de adulterio, fornicación y demás impurezas de la carne están llevando a muchos a la perdición del alma, haciendo que rompáis vuestros votos de fidelidad a Dios, aquellos que habéis hecho el día que os presentasteis ante su altar para pedir bendiga vuestra unión en el sacramento del matrimonio.

            La corriente mundana del libre pensamiento y mente abierta lleva a muchos a aceptar ideologías contrarias a la fe, en la cual el hombre carente de espiritualidad es arrastrado en ese remolino de oscuridad que nubla los ojos del alma para que ésta pueda obrar y aceptar el amor de Dios, ciñéndose a sus preceptos.

¡No!, ¡No! hijitos rebeldes, vosotros no podéis seguir permitiendo que el mal arrase con los valores morales, sociales y espirituales que son fuentes de gracias y bendición para vuestras almas y la de vuestros hijos; por sobre todo no podéis permitir que el mal cubra con sus tinieblas demoniacas el santo temor a Dios que debe ser el motor de vuestros corazones.


            Os pido más oración y menos tecnología en vuestros hogares, retomad los sacramentos en vuestras vidas y evangelizad con los preceptos divinos a vuestros retoños; haced de la oración vuestro pan de cada día para que la fe os mantenga unidos en el amor de Dios.

       


        Elevad plegarias de amor al cielo con el rezo del Santo Rosario diario, que yo vuestra madre; llevaré las voces de vuestros corazones a los pies del trono de la santísima trinidad, ofreciendo vuestras plegarias como el incienso de amor que brota de vuestros corazones para Dios Padre.

            Como corredentora de las gracias del cielo os doy mi auxilio y protección maternal.



Os amo, os bendigo; Mamá María.









a

lunes, 27 de mayo de 2019

YO MARÍA MADRE OS GUÍO EN VUESTRO CAMINAR,


Mensaje de la Madre de Jesús dado a María Rocío.
27/05/19 (Asunción-Paraguay)



            Hijitos de mi inmaculado corazón, os pregunto si realmente creéis en lo que decís cuando en el santo sacrificio diario vosotros confirmáis vuestra fe diciendo:

“Creo en Dios Padre todo poderoso, creador del cielo y de la tierra… la resurrección de la carne y la vida eterna, amén.”

            Os llamo con amor maternal a que examinéis en vuestro interior cuánto de verdad hay en lo que profesáis para que podáis tener una concepción profunda de lo que es la fe, mirad vuestro interior y e interrogad a vuestro corazón si verdaderamente cree y está convencido de que el infierno existe; os hago este cuestionamiento como madre de la humanidad, porque si lo creyerais de verdad, no sería posible que tengáis una relación amable con el pecado, aquel que os vuelve duros de corazón y se resiste a acoger dócilmente las gracias que el cielo os brinda para vuestra santificación, y así se cumplan los designios divinos en vuestras vidas.

            Cuando una persona cree firme y verdaderamente que el infierno existe queda transformada; le tendríais pánico al pecado, y a cualquier lazo que os encadene al mal. Cuando un corredor se encuentra en una carrera, si se tropieza en ella; se vuelve a levantar y continúa corriendo; así Vosotros hijitos míos es como os encontráis en la tierra en una carrera para alcanzar con vuestra renuncia al pecado, la vida eterna; más si caéis en pecado, Dios Padre os extiende las manos para que os levantéis de nuevo con los sacramentos. Mientras tengáis carne seréis siempre propensos a pecar, pero miraríais como el gran regalo de amor al sacramento de la reconciliación que os levanta de vuestras caídas para limpiar vuestras almas de toda rebeldía a los preceptos divinos y os servirías a diario del pan bajado del cielo que os fortalece en las pruebas de la vida, para darle la lucha y no caer fácilmente en las ocasiones de pecado.



Si creéis verdaderamente en lo que expresan vuestros labios cuando hacéis el CREDO, entonces debéis tener la certeza de que el infierno existe y, por ende, que existe también la nueva Jerusalén en la que habitan los santos del cielo. Pensad hijitos míos que en vuestro paso por el mundo os estáis jugando vuestro destino eterno; pensad que es en vuestro libre albedrio que Dios Padre os da la posibilidad de hacer la elección del lugar en donde moraréis eternamente, pensad que la vida en la carne es tan sólo un instante en la eternidad y que hoy, ahora os debéis jugar el todo por el todo. El momento para que os sirváis de misericordia de Dios es ahora. Tened presente en todo momento que mientras sintáis latir vuestros corazones en el pecho tenéis tiempo de acogeros a la misericordia de Dios Padre, una vez que abandonéis la carne, os encontraréis con su justicia.

            Vosotros tenéis un compromiso con Dios Padre en vuestro corazón, os creo a cada uno de la nada; a su imagen y semejanza y sopló el aliento de vida en vosotros cuando estabais en el vientre de vuestras madres, os creo a cada uno con amor para que en vuestra libertad aprendáis a amarlo, aprendáis a conocerlo, a reconocerlo; para que aprendáis a obedecerlo y en la tierra deis pasos de santidad que os conducirán en el cielo a la gloria eterna; más si vosotros comprometéis esa realidad en vuestras vidas y aceptáis que no habéis salido de las piedras, que no habéis salido de una explosión atómica, sino que habéis sido creados por Dios Padre; que él os hizo con sus propias manos, entonces ya os volvéis hijos de Dios, porque aceptáis a vuestro Padre Celestial que os creo, y os volvéis pequeños porque tenéis la capacidad de reconocer que sois una obra de Dios; más no vuestra propia obra.

            Los tres enemigos del hombre son la carne, el mundo y el demonio.

          La carne es aquella humanidad caída, la humanidad pecaminosa del hombre, aquello en la carne que os inclina al pecado; más es por eso que Dios Padre os pide la obediencia, para que podáis sujetar las tendencias malas con las que cargáis y así podáis obedecerlo, que es una de las razones por las cuales fuisteis creados.

         El segundo enemigo del hombre es el mundo; no debéis confundir el mundo con la tierra, con la creación; el mundo es un espíritu; es vivir en función a las cosas materiales y hacerle culto a ellas. Al mundo pertenece todo lo que adora las cosas temporales para un beneficio maléfico; es el caldo de cultivo de donde emergen la vanidad, el egoísmo, la violencia, el vicio, la decadencia; es un espíritu. En este punto hijitos míos lo importante es que vosotros os defináis como seres espirituales y podáis tener conocimiento si el espíritu que anima vuestras existencias en vuestro paso en la tierra es el espíritu del mundo o es el Santo Espíritu De Dios quien mora en vosotros para vuestra santificación.

        El tercer enemigo del hombre es el demonio; y este es específicamente un ángel caído que forma parte de aquella 1/3 parte de los ángeles que fueron arrojados a la Tierra de la presencia de Dios (Apocalipsis 12, 9: El dragón grande, la antigua serpiente, conocida como el Demonio o Satanás, fue expulsado; el seductor del mundo entero fue arrojado a la tierra y sus ángeles con él). La tentación de la antigua serpiente al hombre es: “seréis como Dios”, entones os digo que el infierno está hecho de la diosificación del hombre. Hoy en día la psicología moderna habla de “autoestima”, “pensamiento positivo”, “realización personal” diosificando al hombre como autosuficiente, olvidándose de que fue obra de Dios y de que debe someter su libre albedrio a la voluntad divina para alcanzar la santidad.

            Pequeños míos, hay mucho por hacer, hay mucho que entregar, hay mucho por qué orar, hay mucho por ayunar. Descubrid vuestras vidas a la Luz del amor de Dios, donde no hay oscuridad ni dobleces; todo está en vuestras manos hijitos, dura es la batalla que debéis lidiar con las huestes del mal, pero; no olvidéis que estáis luchando por alcanzar la corona de la vida eterna, como dignos herederos del trono del Altísimo.

            La morada celestial está preparada para cada uno de vosotros, y la puerta de entrada que es el sagrado corazón de Jesús que tiene inscriptos vuestros nombres con su sangre vertida en la cruz. Abrid vuestros corazones de par en par para aceptar el amor misericordioso y eterno que Dios Padre deposita en vosotros, aquel que os dará recompensas eternas.




Os amo Hijitos míos, os doy mi bendición; Mamá María.



 


Entradas Populares

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Popular Posts

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *